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domingo, 18 de diciembre de 2011

Una tarde exprés

El domingo, aún a sabiendas de que el lunes tenía mi segundo y último examen, mi mente me decía una cosa y mi instinto o espíritu aventurero y viajero otra. Iba a quedarme en casa, pero acabé desconcentrada y echando un vistazo a la página web de Newyorkology, la guía imprescindible de todo turista en la gran manzana. Y ¡tachán! Por la tarde había, a las siete, un concierto de Navidad gratuito en el museo Guggenheim... El mismo que tenía una exposición chulísima que el día anterior me había perdido por culpa de los andenes del metro de la Lower east side...

Como no quería ir sola, le eché el anzuelo a Morna, que tuvo la fortuna de estar a mi lado "estudiando" como yo:


Y claro, picó. Así que, nada más comer, nos fuimos para allá. Mirad qué vistas más bonitas se veían desde la rampa de antes del Lincoln Tunnel:


viernes, 16 de diciembre de 2011

Comida, comida, comida...

El otro día en clase uno de mis profesores mencionó que el día anterior había ido a comer a la cadena Cheesecake Factory y que había sido toda una experiencia que, antes de volverme a España, debía probar. Investigué dónde quedaba el más cercano (40 minutos en bus, ni en NYC hay) y Patricia, de mi clase de Interpretación, rápidamente se apuntó al plan. Así que el viernes, con pocas horas de sueño, nos fuimos a Menlo Park a comer.


martes, 13 de diciembre de 2011

Boston: ciudad histórica

Boston, la ciudad que me perdí por irme a Miami en Acción de Gracias (y lo digo sin ningún tipo de arrepentimiento), no se me podía resistir. No cuando era yo la única afortunada que solo tenía dos exámenes para los que prácticamente no hacía falta estudiar y con una semana libre de por medio. No cuando me habían hablado maravillas de esa ciudad. No cuando mis compañeras de piso aún se acordaban de vez en cuando de lo buena que estaba la sopa de almejas New England Clam Chowda, servida en pan. Así que allí me que me fui.

Esto se dice antes que se hace, porque el bus NY-Boston ya eran cinco horas; más la que me cuesta llegar a NY y dejando un buen margen por si había tráfico. Al final acabé llegando al hostal a la una, así que dejé todo y fui a la entrada a pedir información sobre qué hacer. Cuando ya lo tenía todo claro llegó un chico asiático teñido de rubio. Acababa de llegar también, así que le dije mi plan y le pregunté si le apetecía venirse. Et voilà. Así de fácil es conseguir un compañero para hacer turismo.

Para aprovechar las pocas horas de sol que quedaban nos fuimos andando al tramo norte del Freedom Trail, un camino marcado en el suelo de la ciudad que te lleva por los lugares históricos. Para ello cruzamos el río por el Charlestown Bridge…


domingo, 11 de diciembre de 2011

Sanseacabaron las clases


El domingo, para celebrar que el lunes se acababan las clases y tenía el primero de mis dos exámenes, en vez de estudiar, me fui de excursión fotográfica con Ervin. El destino era sorpresa, aunque sí sabía que íbamos a un bosque del estado. Y, para que engañarnos, a mí con eso ya me bastaba.


viernes, 9 de diciembre de 2011

DC: tachando cosas de la lista

El jueves mis planes pasaban por ir a clase y, luego, con calma, coger un tren que me llevara a DC para reunirme allí con mi familia. Sin embargo, mi falta de planificación dio sus frutos y me encontré con que solo quedaba un tren con asientos disponibles en todo el día: el de las 6:45 de la mañana. Así que, sin haberme despertado como aquel que dice, me fui ojerosa y muerta de frío hacia el tren. Al final llegaba yo incluso antes que mi familia.

Pero toda esa energía que me faltaba mientras esperaba al tren la recuperé con un par de horitas de sueño con traqueteo incluido, así que cuando bajé desestimé de inmediato la idea de mi madre de quedarme en un café trabajando y esperándoles en la estación. Nanai.


lunes, 5 de diciembre de 2011

El otro Nueva York

Mi familia vino a verme el sábado por la tarde, mientras yo apuraba para ultimar los últimos proyectos y así poder pasar más tiempo con ellos. Pasamos la tarde en New Brunswick y los mandé se fueron ellos solos prontito a dormir. Porque al día siguiente nos íbamos ¡a Nueva York! 


Diez años después, y además eran visitantes exigentes, que no querían repetir nada. Si Ferrán hasta decía que le sobraban días allí (cuatro en total)... Por supuesto, nada de eso :-) Así que el domingo nos fuimos to the city, como dicen aquí. Cerquita de su hotel vimos que en Nueva York es facilísimo acabar con un arbolito de navidad natural en casa. Más que nada porque lo venden en mitad de la calle, y de todos los tamaños que quieras.

 

sábado, 3 de diciembre de 2011

Ya llegó la Navidad

Pues sí, un día cualquiera, cuando menos te lo esperas, porque el tiempo sigue estancado en los diez grados, New Brunswick amanece decorada.Con bolas gigantes, osos polares y pingüinos.



Y algún que otro cascanueces, que ya he visto que es lo más típico de todo. Allá adonde mires, en las casas, en las tiendas, todo son cascanueces. ¿Os he dicho ya las ganas que tengo de ver esa obra de teatro mientras estoy aquí? Pues me temo que a esto se debe....


viernes, 25 de noviembre de 2011

Un Thanksgiving medio norteamericano, medio cubano

El jueves, después de por fin dormir algo más, amanecimos ojerosos pero con muchas ganas de pasarlo bien. ¡Porque había llegado el día del pavo! O del no pavo, porque en principio lo celebrábamos solo nosotros y nadie sabía cómo hacer uno. Sin embargo, Olga la estratega ideó un plan para que una familia de locales nos acogiera:

Básicamente, se trataba de hablar con los anfitriones (bueno, realmente, con su madre) y contarle por mensaje de móvil que habíamos pensado hacer nosotros un pavo, y que si sabía cómo se hacía. La mujer, toda escandalizada, la llamó y le sugirió que, dado que lleva unas cuatro horas guisar el pavo, compráramos uno por ahí. Una vez ya había colado el anzuelo, Olga le comentó que era buena idea, que probablemente con un pavo y alguna tortilla española tendríamos comida suficiente.

Y coló, porque se ve que esa mujer adora las tortillas y lleva tiempo pidiendo una. Nada más oír eso, respondió que, puesto que íbamos a hacer eso, por qué no íbamos con todos nuestros bártulos a casa de su hija a cenar. Y que no nos olvidáramos tres tortillas y ensaladilla rusa. (Así, especificando el número y todo).


lunes, 21 de noviembre de 2011

Princeton: ciudad universitaria con mucha vida

El domingo, en un acto de rebeldía contra el reloj de arena que ya se acerca al final y de locura académica, organicé un viaje a Princeton, el pueblo que aloja esta universidad perteneciente a la Ivy League. Prácticamente todos los estudiantes internacionales han estado ya, y todos coincidían en que Princeton, en otoño, es imprescindible. Así que allá que me fui con Reiko y su amiga Michelle.


sábado, 19 de noviembre de 2011

La ONU vista desde un punto diferente

El viernes, después de mucho tiempo buscando el momento, reservé para hacer el tour de la ONU. Además, todo pintaba genial porque iba a quedar a comer con Xavi, el traductor, y por la tarde quizá podría ver a David, el corresponsal de EFE. Sin embargo, hasta que se hiciera la hora estadounidense de comer, tuve que buscarme algo que hacer. Y la guía filosofal decía que desde la Isla de Roosevelt hay unas vistas espectaculares de la ciudad. 


viernes, 18 de noviembre de 2011

Have a nice day!


¿Sabéis uno de esos días en los que todo sale bien y os acostáis con una sonrisa? Pues el jueves yo tuve uno así. Primero tuve una clase en la que me lo paso pipa y luego, para un proyecto, quedé con un chico que va a la universidad todos los días en segway. El profe comentó un día que le gustaría saber quién carajo llevaría un trasto tan caro siempre consigo, así que… busqué respuestas.



martes, 15 de noviembre de 2011

Mezclas: del NYC intelectual al más residencial

El domingo me fui con Vicente Iranzo a Nueva York. Nuestra primera parada fue una cafetería para que pudiera desayunar a gusto, y se pidió un combo de desayuno continental con tostadas. Creo que no os lo había dicho aún, pero a los norteamericanos les CHIFLA la mantequilla y lo untan todo con ella, hasta el pan. Y si no, mirad el color de las tostadas que le sacaron... Lo del borde no es creáis que es queso para untar, no, es más mantequilla.



sábado, 22 de octubre de 2011

Que el ritmo no pare, no pare, no

El día empezó pronto. Muy pronto. Como a las dos horas de acostarnos. A las cuatro ya estaba yo haciendo el desayuno, a las cinco en el bus, a las seis en Times Square, y a las seis y media en una cola eterna. El objetivo: ver a Coldplay en concierto, en la Rockefeller Plaza, en directo para el programa Today.

Viendo que la cola ocupaba tres lados de la manzana del concierto, Vicente y yo acabamos renunciando a ella y nos situamos a unos 100 metros del escenario. Confiando en que habría un escenario y podríamos ver a la banda, fijamos nuestras posiciones y esperamos.

Y esperamos.


Y esperamos.


Y seguimos esperando. Al final el frío era increíble, tanto que nos alegramos mucho cuando unas señoras mayores se nos pusieron alrededor porque así nos tapaban el viento. Aunque tuviéramos menos espacio.

Y a eso de las 8:30, empezó el concierto. El sonido era increíble, la verdad. Lo único es que Vicente y yo no nos sabíamos las canciones (y de las que conocíamos, no sabíamos la letra de verdad, sino la versión aguachiguá). Así que daba un poco de vergüenza cantar, pero qué leñes.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Comienza Halloween en NYC

Vicente V. se ha venido a ver el fascinante pueblo donde vivo, pues sabe que no hay día en que no haya algo que hacer o alguien a quien entrevistar, de interesante que es New Brunswick. Sin embargo, y contra su voluntad, le he traído a Nueva York al día siguiente de llegar, porque yo soy una mujer de mundo y creo lo contrario a eso de "más vale malo conocido que bueno por conocer".

Como no teníamos muy claro qué hacer, cogimos la guía y nos fuimos al barrio Chelsea, uno de los más señoriales actualmente. Y uno en el que yo aún no había estado. Comenzamos nuestra ruta en Herald Square, una plaza que se llama así porque allí estaban las oficinas del diario New York Herald (que ya no se edita). Esta plaza es muy conocida porque aquí acaba la cabaldata de Macy´s del día de acción de gracias.


Un par de calles más abajo vimos Greeley Square, otra plazoleta con sillas y plantas que se llama así en honor a Horace Greeley, que fue un reportero del New York Tribune. En Nueva York está prohibido fumar en locales, en las puertas de los edificios y, como véis, en algunos espacios públicos:



domingo, 11 de septiembre de 2011

Uno de los mayores placeres: la comida

"¿Cuál es tu comida [norte]americana favorita?" - Eso me preguntaba el otro día Kate, mi international buddy (la chica que me asignan como amiga norteamericana y tutora), mientras comíamos en una de las cafeterías de la Universidad. No supe qué responderle, porque poco he probado que sea de aquí, así que le devolví la pregunta.

"La pizza". Y yo: "¿Perdona? La pizza, como la pasta, es italiana". Y ella: "No, no, te aseguro que la pizza es [norte]americana, que la inventaron en Brooklyn". Al final le dije que lo dejáramos ahí, que no quería discutir por eso.


domingo, 21 de agosto de 2011

Philly

Philadelphia, Philly para los amigos, también es conocida como la ciudad del amor fraternal (the city of brotherly love) y fue mi primera parada en este largo viaje. James, un viejo conocido para los que seguían este blog cuando se llamaba "Crónicas de un sueño en alemán", y Alan fueron mis huéspedes y guías durante los findes.

Al día siguiente de llegar me llevaron al Fairmont Park, un pulmón verde de verdad. De hecho, tiene 3700 ha (9200 acres, mucho menos que las 843 de Central Park) y, según James, es el parque más grande dentro de una ciudad del mundo. Una pasada de parque:



martes, 30 de junio de 2009

EN ESOS DÍAS DE VERANO...

Ya he vuelto a la cruda realidad de los trabajos, las clases con asistencia obligatoria, las largas tardes leyendo textos de Relaciones Internacionales… pero también han vuelto los castillos de fuegos artificiales en el Rin por San Juan, las cenas cumpleañeras, las fiestas en el campus de la universidad, las tardes en el parque de Hartenberg (leyendo Relaciones Internacionales) sentada sobre la hierba y los domingos domingueros de repantigarse en una silla a la sombrita a mirar como otros juegan al vóley.

Nada más llegar de Sicilia nos fuimos al Rin a ver la culminación de las fiestas de San Juan, casi tan importantes en Mainz como el carnaval porque Gutenberg se llamaba Johannes. Toda la orilla del río estaba llena de tenderetes con miles de cosas bonitas e interesantes, pero nosotros habíamos ido para llegar al castillo, el gran acto final. Se disparaba desde un barco en el Rin, de manera que lo podía ver todo el mundo. Bueno, qué gran caca de castillo. Los fuegos más altos estaban a veinte metros, y como mucho había tres a la vez… Solo diré que, una vez acabó, todos nos quedamos esperando en silencio el siguiente cohete,… Eso sí, todos los alemanes aplaudieron con mucho entusiasmo, ¡qué belleza!



El cumple de Santiago...

El festival de verano del finde pasado de la universidad estuvo muy bien, todo se llenó de gente, de carpas, de músicas en directo, de comidas veganas, de crêpes, de comida asiática,…y de erasmusianos… Estuvimos con ellos la mayoría de la noche, bailando sobre la hierba una música extraña que a ratos era en alemán y a ratos en un idioma incomprensible que, probablemente, era alemán rapidísimo.





El domingo nos fuimos Carol & Co. valenciana, Sophie y yo a casa de Sören a Bingen. Miguel y él nos recogieron y dimos un paseíllo por la orilla del Rin haciendo tiempo a que pasara el autobús que nos llevaba a su casa. El primer descubrimiento fue la terraza con jardincito, y ya no salimos de allí. Bajo una sombrilla comimos los ocho bien apretujaditos de todo y luego hicimos la sobremesa, algo que no hacía desde…ni se sabe.

Hicieron sandimotxo y estuvimos haciendo el tonto toda la tarde en el jardín. Unos jugaban al vóley, otros nos enterábamos de la diferencia entre una auditoría y una consultoría, unos se mojaban con la manguera y otros comíamos crêpes de nutella y plátano, a alguna le daba la vena preguntona con el pobre policía, y todos nos emocionábamos al pensar en la fiesta latina (próximamente en los mejores cines)…






Un día de relax completo perfecto hasta los momentos de estrés por culpa de la poca frecuencia de los autobuses y trenes los domingos por la tarde. Desde que dijimos que estaría bien irse hasta que llegamos a casa pasaron casi tres horas… (la versión corta habría sido una hora)