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sábado, 19 de noviembre de 2011

La ONU vista desde un punto diferente

El viernes, después de mucho tiempo buscando el momento, reservé para hacer el tour de la ONU. Además, todo pintaba genial porque iba a quedar a comer con Xavi, el traductor, y por la tarde quizá podría ver a David, el corresponsal de EFE. Sin embargo, hasta que se hiciera la hora estadounidense de comer, tuve que buscarme algo que hacer. Y la guía filosofal decía que desde la Isla de Roosevelt hay unas vistas espectaculares de la ciudad. 


lunes, 7 de noviembre de 2011

Perdidos en Nowhere

El domingo cambiaban la hora en Estados Unidos, una semana más tarde que en Europa, así que pudimos dormir nuestras 7 horitas y aún así salir pronto de la zona aeroportuaria de Toronto para hacer camino. Por delante nuestro, al menos nueve horas de coche.

En nuestro camino: miles de controles de policía. Según James se dedican a patrullar las autopistas y parar a todos los que van rápido.


domingo, 6 de noviembre de 2011

Torontontero

Llegar a Toronto en sí fue una aventura, pero lo conseguimos. Aunque para ello tuviéramos que esperar veinte minutos a un autobús, ir hasta la última parada y coger el metro. Nos fuimos a la zona de Yorkville, que nos habían dicho que era "el Greenwich Village" de Toronto, con mucho bar y tiendecitas. Miau miau miau miau. 

Al menos vimos el Royal Ontario Museum, este edificio tan bonito y me tomé un pumpkin spice hot chocolate, es decir, un chocolate calentito con sabor a calabaza. Como estamos en otoño, le ponen a todo calabaza... y ¡me encanta!


sábado, 5 de noviembre de 2011

Niagara Falls and Niagara-on-the-Lake

El viernes nos fuimos directos hacia las cataratas del Niágara. Y, como todas las guías decían que, si estás limpio, no hay motivo por el que quedarte en la parte estadounidense, cruzamos directamente la frontera de Canadá. Desde el coche, simplemente tuvimos que enseñarles los pasaportes (ya tengo un sello más, ¡yuju!) y asomarnos un poco para que nos viera la cara el chico de la garita. Eso sí es cruzar fronteras rápido y no lo de Centroamérica del verano pasado. En cualquier caso, nos fuimos hasta unos de los párkings de las cataratas ($14, cómo se aprovechan) y empezó la sesión de fotos...




viernes, 4 de noviembre de 2011

Road trip to Canada

Me fui a clase con una minimaleta, y con la sonrisa más grande que se pueda llevar. ¡Me iba a Canadá con Miguel y James! Lo de que James viniera no estaba claro, y de hecho tanto Miguel como yo estuvimos mandándole sms para convencerle (aunque luego nos dijo que el mérito no era de ninguno de los dos, que ya estaba decidido). Así que, nada más acabar laclase, ya tenía a mis dos chicos, a Elisa y José esperándome en la puerta de la biblioteca. 

Habían alquilado un coche en Philadelphia y nos íbamos con destino Canadá. Lo único es que, por ahorrarnos dinero (bastante, por cierto), no cogimos GPS, así que parallegar hasta la frontera contábamos con un mapa de los de antes... y tan de los de antes, porque es de hace diez años, de cuando vine con mis padres.

Aquí nos tenéis en el primer diner en el que paramos a comer (Everything´s ok, honey?) mirando cómo podíamos llegar a Ithaca, a las cataratas Taughannock, que según las hojas de la Lonely Planet que me fotocopié son muy bonitas.



domingo, 30 de octubre de 2011

Primer día de nieve en New Brunswick

Habían avisado que el sábado, quizás, nevaba un poco, pero yo creo que ninguno de los estudiantes internacionales nos lo tomamos muy en serio. Cuando nos levantamos llovía, y a los cinco minutos vimos caer los primeros copos. Claro que no cuajaba... o espera, ¡sí, sí, sí se queda!

Morna estaba muy emocionada, porque era la primera vez que veía nevar, e insistía en que saliéramos de casa corriendo. Así que la primera foto del post de hoy es para ella:


viernes, 28 de octubre de 2011

De calabazas y disfraces: arranca Halloween

Halloween, eso ya se sabía, quedaba a la vuelta de la esquina. Había llovido mucho desde que vi la primera calabaza (de verdad había llovido mucho), y desde entonces había notado cómo cada vez más escaparates de tiendas se ponían de gala para la ocasión, cómo cada vez había más calabazas en las puertas de las casas, etc. ¡Si hasta teníamos dos pequeñas en RockOff Hall!

Así que cuando vi que la universidad organizaba una actividad para que los estudiantes talláramos nuestras propias calabazas, me fui para allá corriendo. Iba a ser una actividad al aire libre, con concursos, bebidas otoñales (el pumpkin spice está buenísimo) y demás, pero, como he dicho, llovía, así que llevaron todas las calabazas al Rutgers Student Center, un centro donde hay restaurantes, salones para descansar y alguna que otra aula.



domingo, 23 de octubre de 2011

U Penn: de vuelta a Philly

Uno de esos planes que están rondando en el aire desde que llegamos era ir a pasar el día a Philadelphia (aparte de Washington DC, Atlatic City, Boston, Princeton). En principio yo no iba a ir porque, después de todo, solo les iba a hacer de guía. Pero luego se me ocurrió que podía ir a pasar el día y ver a James y Alan. Así que allá que me fui... con un bonito retraso de sueño por la marcha del día anterior, y con un grupo de coreanas bajitas.

En el fondo un poco de guía sí que hice, porque les ayudé a prepararse el viaje y qué ver, pero luego nos separamos. Sin embargo, fuimos todas juntas hasta el Love Park, para ver la estatua de LOVE y la fuente rosa fosfi. Pero de eso nada, resulta que en Philly ya han empezado a vaciar las fuentes por eso de que el agua se congela... Así que las vistas eran bastante feas, pero al menos de fondo sí se veía Logan Square y el Museo de Arte.



martes, 18 de octubre de 2011

Un día sin McDonald´s ni Starbucks: Brooklyn

Hoy martes,después de pasar mi fin de semana entero escribiendo un artículo que tenía que entregar mañana (y eso que mis findes son de cuatro días aquí), decidí irme a Nueva York. Gracias a que Vicente me dio un chivatazo me enteré de que, para votar en las elecciones del 20-N desde el extranjero, hace falta ir al consulado español. Así que allí que me fui...


Y subí hasta el piso 30 de este enorme edificio... y me di cuenta de que no llevaba el pasaporte, así que no me pudieron atender. A ver si a la próxima.

Para entonces ya tenía claro mi destino: Brooklyn. Siguiendo los consejos de la guía maravillosa, me fui en un exprés hasta allá. Y suerte que confié en mí misma más que en la guía, porque se equivocaron al poner el nombre de la parada en la que me tenía que bajar... y si llego a hacer caso al libro, me bajo siete paradas después de mi destino. En Atlantic Avenue vi una zona árabe, donde venden chilabas, teteras, henna y demás.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

FECHA DE CADUCIDAD

Qué bien me lo estoy pasando, cómo estoy disfrutando el Erasmus… y solo llevo un mes y medio. Y, sin embargo, ya pienso en que cada vez queda menos, en que el tiempo corre… Tic, tac, tic, tac. Para bien y para mal. Y el mal pesa mucho estando fuera.

Hace un par de semanas me reía cuando oía a Sophie y a Carolina comentar agobiadas que ya había llegado noviembre, que luego navidad, los exámenes, las vacaciones y verano. Tic, tac, tic, tac. Que esto ya se estaba acabando…

Supongo que es una manera de verlo, y desde luego que ahora la entiendo. Porque miro el calendario todos los días y en cada fin de semana veo un posible viaje. Hamburg, München, Berlin, Praga, Oslo,… Y la ruta en bicicleta por el Rin. De eso sí que tengo ganas, porque si ya me encantó el paisaje cuando las hojas empezaban a secarse, creo que voy a disfrutar viendo cómo los árboles empiezan a florecer, cómo el sol vuelve a calentar un poquito (aquí ahora cumple la misma función que mi flexo). Encima en bici, deslumbrando al sol con mi sonrisa de felicidad =).

Cada fin de semana, cada día y casi cada momento son unas de esas ocasiones que quiero aprovechar, que quiero vivir al máximo para luego poder recordar y decir: xe, qué feliz fui el año del Erasmus.

Así que desde este momento, y espero que sirva de ejemplo para todos, cambiaré la postura. Ya no voy a pensar que ya llevo un mes y medio aquí, ahora me centraré en los siete meses que aún me quedan, porque igual que no he venido para echar de menos mi vida valenciana, tampoco lo he hecho para quedarme en casa lamentándome porque el tiempo pasa.

Demos un paso más…


Y a gritar si el cuerpo lo pide!

PD: L'auberge espagnole, qué buena película sobre el Erasmus, retrata muy bien algunas de las situaciones que ya he vivido/espero que me queden por vivir.

martes, 11 de noviembre de 2008

LA QUINTA ESTACIÓN

La gente se va congregando en la Schillerplatz, alrededor del Fastnachtsbrunnen, la fuente que corona esta plaza tan emblemática. Un año más, el 11 del 11 a las 11 y 11 de la mañana va a comenzar el Carnaval en Mainz. Dicen que es la quinta estación del año, en la que los bufones comienzan su reinado, que acabará el próximo miércoles de ceniza.

Se oye una música popular de fondo, aunque mis conocimientos de alemán no me dejan entender la letra. Los cuerpos de todo el mundo se empiezan a balancear, siguiendo el ritmo con el que laten sus corazones. O esa sensación da al verlos con sus bufandas caseras con los colores del carnaval (rojo, blanco, azul y amarillo), con sus collares de los cabezones, con sus gorros de bufones, sus banderas,…

Desde el Rednerpult (lo que sería el balcón del Ayuntamiento de Valencia, desde el que se oye el “Senyor pirotècnic, pot (es)començar la mascletà”, un hombre disfrazado de bufón recita un discurso. Está escrito en verso, así que vuelvo a no entender todo, pero al menos algunos chistes sí. Según la tradición, en ese balcón disfrutan los bufones de su libertad carnavalesca y pueden decir todo lo que normalmente callarían.

Uno de los bufones proclama que el Carnaval queda inaugurado y la gente levanta las manos, ríe y grita de la emoción. Miguel y yo volvemos a mezclarnos y nos movemos de un lado a otro. Hasta los cabezudos. La verbena continuará hasta las seis de la tarde, pero preferimos irnos escuchando Life is life en alemán.









Para completar el día, hemos comido medio pollo asado en un banco, nos hemos rebozado de hojas secas, hemos conseguido que unos niños muy buenos desobedecieran a sus padres para imitarnos, y luego me he ido al LIDL en honor a mi tía Rosa, que seguro que estará muy orgullosa de mí. Y esta tarde noche, barbacoa y peli con los de Jiu-Jitsu…

sábado, 1 de noviembre de 2008

LA PRIMERA VISITA

Mi nueva casa ha quedado definitivamente inaugurada. Ya ha pasado la supervisión de alguien, y nada menos que de mi familia. Ha sido un viaje relámpago, como los míos a Canet, pero ha cundido. A mí, además de para ver a mi familia, me ha servido para probar los restaurantes de Mainz. Que con eso de que en el Erasmus “se estila” la economía precaria, aún no había comido por ahí.

Además, ha habido muchos más beneficios, como unos bombones artesanales riquísimos (iaia, diste en el clavo), un delantal para ahuyentar a las manchas de grasa, un calendario de adviento muy bonito pero sin chocolate, un ordenador con unas noventa películas, un calentador de manos que es la envidia de algunos,… Muchas gracias por todo.

Decían en la previsión del tiempo que iba a llover, y no fue así. Decían que iba a hacer un frío difícil de llevar, y no fue así. Se suponía que el telesilla de Assmannhausen no funcionaba, y funcionó. Qué más se puede pedir. Desde luego, mamá, Alemania no te ha tratado nada mal en tu primer viaje. Seguro que es para convenceros de que en verano hagamos un viaje recorriéndola con la excusa de recoger a la vuelta todos mis bártulos.

Fue una visita relámpago, pero cundió. Y cumplió el objetivo, creo yo, que era que “mis superiores” se aseguraran de que todo iba bien por aquí. Lo va, y además muy bien.







jueves, 9 de octubre de 2008

LOS PRIMEROS DÍAS

Han sido de lo más estresante. En los InfoDays, las jornadas informativas que organiza la Universidad de Mainz para todos los estudiantes erasmus, nos contaron todo lo que debíamos hacer para matricularnos: hacernos un seguro médico (tranquilos, Rosa y Pit, que la tarjeta sanitaria europea me servía), pagar el depósito y el alquiler del primer mes de la residencia, empadronarme en Mainz, abrirme una cuenta bancaria,...

Cada vez que pensaba en esa lista, me agobiaba. Solo remarcaré las tres veces que no me dejaron hacerme la cuenta en la Sparkasse Mainz, el banco con más cajeros automáticos de la ciudad y por tanto el que me habían recomendado, porque 1.no estaba empadronada 2.no era la sucursal de mi barrio 3.no tenían ganas. Total, que después de múltiples cabreos y una cola de más de una hora en el Bürgeramt para empadronarme(por no mencionar que me tocó hacer de intérprete)... ya tengo una cuenta. Así que mis padres ya pueden mandarme money money ;)

Y ahora una historia: el sábado pasado, los españoles, que desde el primer momento hemos hecho piña, organizamos una excursión al Ikea de Wiesbaden. Una valenciana, Lucía, ya había ido, así que dejamos que nos capitanera. Al principio todo bien, compramos un ticket de grupo y fuimos en tren hasta Wiesbaden, cogimos un autobús y luego fuimos andando un cuarto de hora. La gente debía de poner una cara al ver pasar a seis españoles cargando tres maletas enormes vacías...

Pero llegamos. Compramos bastante, pero es que era necesario. Por fin tengo vasos, platos, cubiertos, una sartén, un salero, una cortina de ducha,... No caí en la tentación de los caprichos porque temía la vuelta a casa. Y con razón.


Con las maletas llenas, cogimos un autobús que llevaba a Hofheim, porque el que iba a Wiesbaden no pasaba ya. Nos arriesgamos conscientemente, pero pensamos que habría algún tren directo a Mainz desde ese pueblecito. Podría haber sido así, pero no. Tuvimos que ir en dirección a Frankfurt, y en el camino nos enteramos de que nuestro billete solo servía dentro de Mainz, así que estábamos siendo Schwarzfahrer todo el día. Si nos pillaba el revisor, tendríamos que pagar cuarenta euros cada uno.

Al final llegamos a Mainz, solo que en vez de una hora tardamos cuatro; y en vez de un autobús y un tren cogimos cuatro trenes y dos autobuses... Podríamos haber llegado a Berlín en ese tiempo. Y sin embargo creo que ninguno de los seis cambiaríamos ahora esa excursión, porque anda que no nos reímos...

En cuanto a mi integración en la sociedad alemana... pues va bien. Además de en la Dildoparty del primer día, hemos vuelto a quedar con Sören y sus amigos un par de veces. Anoche, por ejemplo, fuimos al bar Schick und Schön, cerca de la estación central. Es un buen lugar para beber, hablar, comer palitos salados gratis y pasárselo bien en general. Eso sí, a la salida hay que callarse. Me explico: según las reglas del local, si cuando estás fuera (ya sea fumando o yéndote) chillas o haces barullo, ya no puedes volver. Te apuntan en una lista y la próxima vez no te dejan entrar. Yo llegué a pensar que sería una leyenda urbana, o que nos lo habían dicho a los españoles por la fama de gritones que tenemos, pero no: al entrar en el pub nos dieron una hojita donde lo explicaban.

Y bueno, con el alemán no tengo ningún problema. De momento no he echado de menos el diccionario, y al final me han puesto en el curso intensivo C-1, así que estoy vraiment contente :) Nos han mandado hacer una exposición oral y la hago con Vacláv, un checo, sobre los prejuicios. Además, y esto es muy muy muy buena noticia, ya he hablado con el que hace las funciones de coordinador de Publizistik (Periodismo en España) y puedo cogerme todas las asignaturas que quería.

Para acabar, te voy a contar lo bonitas que están las calles. Wallstrasse está llena de árboles, y sus hojas están cammbiando de color. Amarillo, ocre, verde, rojo, naranja. Precioso, de verdad. Parece una postal. Así que mirando el paisaje me entretengo durante la media hora que me cuesta llegar a la universidad. Y como las paredes de mi casa son blancas, estoy recolectando unas cuantas para secarlas y poder recordar en unos días, cuando las calles sean marrones y tristes, lo bonita que es Alemania en otoño.

(En cuanto pueda añadiré un vídeo que hice de mi casa el segundo día.)