sábado, 19 de noviembre de 2011
La ONU vista desde un punto diferente
lunes, 7 de noviembre de 2011
Perdidos en Nowhere
En nuestro camino: miles de controles de policía. Según James se dedican a patrullar las autopistas y parar a todos los que van rápido.
domingo, 6 de noviembre de 2011
Torontontero
sábado, 5 de noviembre de 2011
Niagara Falls and Niagara-on-the-Lake
viernes, 4 de noviembre de 2011
Road trip to Canada
domingo, 30 de octubre de 2011
Primer día de nieve en New Brunswick
viernes, 28 de octubre de 2011
De calabazas y disfraces: arranca Halloween
domingo, 23 de octubre de 2011
U Penn: de vuelta a Philly
martes, 18 de octubre de 2011
Un día sin McDonald´s ni Starbucks: Brooklyn
Para entonces ya tenía claro mi destino: Brooklyn. Siguiendo los consejos de la guía maravillosa, me fui en un exprés hasta allá. Y suerte que confié en mí misma más que en la guía, porque se equivocaron al poner el nombre de la parada en la que me tenía que bajar... y si llego a hacer caso al libro, me bajo siete paradas después de mi destino. En Atlantic Avenue vi una zona árabe, donde venden chilabas, teteras, henna y demás.
miércoles, 19 de noviembre de 2008
FECHA DE CADUCIDAD
Hace un par de semanas me reía cuando oía a Sophie y a Carolina comentar agobiadas que ya había llegado noviembre, que luego navidad, los exámenes, las vacaciones y verano. Tic, tac, tic, tac. Que esto ya se estaba acabando…
Supongo que es una manera de verlo, y desde luego que ahora la entiendo. Porque miro el calendario todos los días y en cada fin de semana veo un posible viaje. Hamburg, München, Berlin, Praga, Oslo,… Y la ruta en bicicleta por el Rin. De eso sí que tengo ganas, porque si ya me encantó el paisaje cuando las hojas empezaban a secarse, creo que voy a disfrutar viendo cómo los árboles empiezan a florecer, cómo el sol vuelve a calentar un poquito (aquí ahora cumple la misma función que mi flexo). Encima en bici, deslumbrando al sol con mi sonrisa de felicidad =).
Cada fin de semana, cada día y casi cada momento son unas de esas ocasiones que quiero aprovechar, que quiero vivir al máximo para luego poder recordar y decir: xe, qué feliz fui el año del Erasmus.
Así que desde este momento, y espero que sirva de ejemplo para todos, cambiaré la postura. Ya no voy a pensar que ya llevo un mes y medio aquí, ahora me centraré en los siete meses que aún me quedan, porque igual que no he venido para echar de menos mi vida valenciana, tampoco lo he hecho para quedarme en casa lamentándome porque el tiempo pasa.
Demos un paso más…
Y a gritar si el cuerpo lo pide!
PD: L'auberge espagnole, qué buena película sobre el Erasmus, retrata muy bien algunas de las situaciones que ya he vivido/espero que me queden por vivir.
martes, 11 de noviembre de 2008
LA QUINTA ESTACIÓN
Se oye una música popular de fondo, aunque mis conocimientos de alemán no me dejan entender la letra. Los cuerpos de todo el mundo se empiezan a balancear, siguiendo el ritmo con el que laten sus corazones. O esa sensación da al verlos con sus bufandas caseras con los colores del carnaval (rojo, blanco, azul y amarillo), con sus collares de los cabezones, con sus gorros de bufones, sus banderas,…
Desde el Rednerpult (lo que sería el balcón del Ayuntamiento de Valencia, desde el que se oye el “Senyor pirotècnic, pot (es)començar la mascletà”, un hombre disfrazado de bufón recita un discurso. Está escrito en verso, así que vuelvo a no entender todo, pero al menos algunos chistes sí. Según la tradición, en ese balcón disfrutan los bufones de su libertad carnavalesca y pueden decir todo lo que normalmente callarían.
Uno de los bufones proclama que el Carnaval queda inaugurado y la gente levanta las manos, ríe y grita de la emoción. Miguel y yo volvemos a mezclarnos y nos movemos de un lado a otro. Hasta los cabezudos. La verbena continuará hasta las seis de la tarde, pero preferimos irnos escuchando Life is life en alemán.
Para completar el día, hemos comido medio pollo asado en un banco, nos hemos rebozado de hojas secas, hemos conseguido que unos niños muy buenos desobedecieran a sus padres para imitarnos, y luego me he ido al LIDL en honor a mi tía Rosa, que seguro que estará muy orgullosa de mí. Y esta tarde noche, barbacoa y peli con los de Jiu-Jitsu…
sábado, 1 de noviembre de 2008
LA PRIMERA VISITA
Además, ha habido muchos más beneficios, como unos bombones artesanales riquísimos (iaia, diste en el clavo), un delantal para ahuyentar a las manchas de grasa, un calendario de adviento muy bonito pero sin chocolate, un ordenador con unas noventa películas, un calentador de manos que es la envidia de algunos,… Muchas gracias por todo.
Decían en la previsión del tiempo que iba a llover, y no fue así. Decían que iba a hacer un frío difícil de llevar, y no fue así. Se suponía que el telesilla de Assmannhausen no funcionaba, y funcionó. Qué más se puede pedir. Desde luego, mamá, Alemania no te ha tratado nada mal en tu primer viaje. Seguro que es para convenceros de que en verano hagamos un viaje recorriéndola con la excusa de recoger a la vuelta todos mis bártulos.
Fue una visita relámpago, pero cundió. Y cumplió el objetivo, creo yo, que era que “mis superiores” se aseguraran de que todo iba bien por aquí. Lo va, y además muy bien.
jueves, 9 de octubre de 2008
LOS PRIMEROS DÍAS
Cada vez que pensaba en esa lista, me agobiaba. Solo remarcaré las tres veces que no me dejaron hacerme la cuenta en la Sparkasse Mainz, el banco con más cajeros automáticos de la ciudad y por tanto el que me habían recomendado, porque 1.no estaba empadronada 2.no era la sucursal de mi barrio 3.no tenían ganas. Total, que después de múltiples cabreos y una cola de más de una hora en el Bürgeramt para empadronarme(por no mencionar que me tocó hacer de intérprete)... ya tengo una cuenta. Así que mis padres ya pueden mandarme money money ;)
Y ahora una historia: el sábado pasado, los españoles, que desde el primer momento hemos hecho piña, organizamos una excursión al Ikea de Wiesbaden. Una valenciana, Lucía, ya había ido, así que dejamos que nos capitanera. Al principio todo bien, compramos un ticket de grupo y fuimos en tren hasta Wiesbaden, cogimos un autobús y luego fuimos andando un cuarto de hora. La gente debía de poner una cara al ver pasar a seis españoles cargando tres maletas enormes vacías...
Pero llegamos. Compramos bastante, pero es que era necesario. Por fin tengo vasos, platos, cubiertos, una sartén, un salero, una cortina de ducha,... No caí en la tentación de los caprichos porque temía la vuelta a casa. Y con razón.
Con las maletas llenas, cogimos un autobús que llevaba a Hofheim, porque el que iba a Wiesbaden no pasaba ya. Nos arriesgamos conscientemente, pero pensamos que habría algún tren directo a Mainz desde ese pueblecito. Podría haber sido así, pero no. Tuvimos que ir en dirección a Frankfurt, y en el camino nos enteramos de que nuestro billete solo servía dentro de Mainz, así que estábamos siendo Schwarzfahrer todo el día. Si nos pillaba el revisor, tendríamos que pagar cuarenta euros cada uno.
Al final llegamos a Mainz, solo que en vez de una hora tardamos cuatro; y en vez de un autobús y un tren cogimos cuatro trenes y dos autobuses... Podríamos haber llegado a Berlín en ese tiempo. Y sin embargo creo que ninguno de los seis cambiaríamos ahora esa excursión, porque anda que no nos reímos...
Y bueno, con el alemán no tengo ningún problema. De momento no he echado de menos el diccionario, y al final me han puesto en el curso intensivo C-1, así que estoy vraiment contente :) Nos han mandado hacer una exposición oral y la hago con Vacláv, un checo, sobre los prejuicios. Además, y esto es muy muy muy buena noticia, ya he hablado con el que hace las funciones de coordinador de Publizistik (Periodismo en España) y puedo cogerme todas las asignaturas que quería.
Para acabar, te voy a contar lo bonitas que están las calles. Wallstrasse está llena de árboles, y sus hojas están cammbiando de color. Amarillo, ocre, verde, rojo, naranja. Precioso, de verdad. Parece una postal. Así que mirando el paisaje me entretengo durante la media hora que me cuesta llegar a la universidad. Y como las paredes de mi casa son blancas, estoy recolectando unas cuantas para secarlas y poder recordar en unos días, cuando las calles sean marrones y tristes, lo bonita que es Alemania en otoño.
(En cuanto pueda añadiré un vídeo que hice de mi casa el segundo día.)


