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martes, 20 de diciembre de 2011

NYC alternativo: la zona hippie, el SoHo de día

El martes, por fin libre de todo tipo de estrés relacionado con la universidad (y no es que hubiera tenido mucho que digamos), me fui a descubrir el distrito East Village, que aún no había ni pisado desde que llegué. El recorrido comenzaba en Astor Place, donde está Alamo, esta obra escultórica con forma de cubo negro que, muy a mi pesar, no gira pese a que la empujes.



domingo, 18 de diciembre de 2011

Una tarde exprés

El domingo, aún a sabiendas de que el lunes tenía mi segundo y último examen, mi mente me decía una cosa y mi instinto o espíritu aventurero y viajero otra. Iba a quedarme en casa, pero acabé desconcentrada y echando un vistazo a la página web de Newyorkology, la guía imprescindible de todo turista en la gran manzana. Y ¡tachán! Por la tarde había, a las siete, un concierto de Navidad gratuito en el museo Guggenheim... El mismo que tenía una exposición chulísima que el día anterior me había perdido por culpa de los andenes del metro de la Lower east side...

Como no quería ir sola, le eché el anzuelo a Morna, que tuvo la fortuna de estar a mi lado "estudiando" como yo:


Y claro, picó. Así que, nada más comer, nos fuimos para allá. Mirad qué vistas más bonitas se veían desde la rampa de antes del Lincoln Tunnel:


sábado, 17 de diciembre de 2011

NYC en un día

El sábado vino James a ver Nueva York y, sobre todo, a verme a mí :-) Todavía no había ido nunca, aunque solo lo tiene a dos horas en tren, así que tuve que montar el plan perfecto para que descubriera Nueva York en tan solo un día. Pero encontrarnos no podía ser tan sencillo como quedar en un cruce de calles, no, no cuando mi móvil americano podía protagonizar la escena. Y así fue, pues se quedó sin saldo. En Estados Unidos, para quien no lo sepa, no solo te cobran al llamar o enviar mensajes, sino también al recibirlos. Es decir: incomunicación total.

James, sin mapa y ninguna idea de dónde estaba yo; y yo, anguastiada porque encontrar a una persona en Manhattan puede resultar bastante complicado (aunque a la hora de encontrarme a gente de casualidad sea una experta)... Las cabinas (que allí aún existen) no hacían más que pedirme $1 para poder llamar (y en monedas solo), y se quedaban el dinero aunque comunicara o no me lo cogiera. Unos dólares más pobre, decidí preguntar en un restaurante si me dejaban llamar e incluso pedirle el móvil a los de un puestecito de kebabs. Nada.

Al final se me ocurrió que llevaba el móvil español para algo más que para tener internet en las cafeterías con wifi: resulta que, como móvil, también llama y manda mensajes. Así que, congeladito y preocupado, finalmente encontré a James :-)

viernes, 16 de diciembre de 2011

Una mañana en Boston

A la mañana siguiente, como me daba pena haber visto todo el casco histórico de Boston de noche (y con la poca luz que daban las farolas), repetí parte del recorrido. Me acerqué, por ejemplo, a la Custom House Tower, que tiene un reloj enorme en la parte superior y por parte es siempre reconocible.


jueves, 15 de diciembre de 2011

Boston: capital de universidades

El segundo día de Boston me levanté bien temprano para aprovechar las horas de luz. Decidí utilizar el billete de viajes ilimitados de una semana que me había sacado (es alucinante, para un día cuesta $9, para 7, $15), así que me fui hacia el MIT o Massachusetts Institute of Technology, una institución líder en el mundo en el campo de la investigación y la tecnología.

Ya en la parada de metro me encontré con esta bola gigante y rara que imagino que cuando no es invierno es una fuente con agua.


martes, 13 de diciembre de 2011

Boston: ciudad histórica

Boston, la ciudad que me perdí por irme a Miami en Acción de Gracias (y lo digo sin ningún tipo de arrepentimiento), no se me podía resistir. No cuando era yo la única afortunada que solo tenía dos exámenes para los que prácticamente no hacía falta estudiar y con una semana libre de por medio. No cuando me habían hablado maravillas de esa ciudad. No cuando mis compañeras de piso aún se acordaban de vez en cuando de lo buena que estaba la sopa de almejas New England Clam Chowda, servida en pan. Así que allí me que me fui.

Esto se dice antes que se hace, porque el bus NY-Boston ya eran cinco horas; más la que me cuesta llegar a NY y dejando un buen margen por si había tráfico. Al final acabé llegando al hostal a la una, así que dejé todo y fui a la entrada a pedir información sobre qué hacer. Cuando ya lo tenía todo claro llegó un chico asiático teñido de rubio. Acababa de llegar también, así que le dije mi plan y le pregunté si le apetecía venirse. Et voilà. Así de fácil es conseguir un compañero para hacer turismo.

Para aprovechar las pocas horas de sol que quedaban nos fuimos andando al tramo norte del Freedom Trail, un camino marcado en el suelo de la ciudad que te lleva por los lugares históricos. Para ello cruzamos el río por el Charlestown Bridge…


sábado, 10 de diciembre de 2011

DC: tachando cosas de la lista (II)

Después de habernos pulido todos los monumentos conmemorativos el jueves, el viernes pintaba un poco más relajado. Aunque solo fuera por las 4,5 horas de bus que nos íbamos a chupar para volver a Nueva York (culpa de la falta de organización del comité organizativo de mi padre). Así pues, nos dividimos entre varios museos (mi padre, mi hermano y yo por interés y mi madre... en fin; al final le gustó el Air & Space Museum).


viernes, 9 de diciembre de 2011

DC: tachando cosas de la lista

El jueves mis planes pasaban por ir a clase y, luego, con calma, coger un tren que me llevara a DC para reunirme allí con mi familia. Sin embargo, mi falta de planificación dio sus frutos y me encontré con que solo quedaba un tren con asientos disponibles en todo el día: el de las 6:45 de la mañana. Así que, sin haberme despertado como aquel que dice, me fui ojerosa y muerta de frío hacia el tren. Al final llegaba yo incluso antes que mi familia.

Pero toda esa energía que me faltaba mientras esperaba al tren la recuperé con un par de horitas de sueño con traqueteo incluido, así que cuando bajé desestimé de inmediato la idea de mi madre de quedarme en un café trabajando y esperándoles en la estación. Nanai.


miércoles, 7 de diciembre de 2011

Supercalifragilisticexpialidocious!

El martes, aprovechando que no tengo clase (aunque sí una entrevista para un proyecto), me volví a escapar a Nueva York a estar con mi familia. Me esperaron en la estación de autobuses, así que, como pillaba cerca y mi hermano quería ir, nos acercamos a la tienda de M&M's. Creo que ya os la había enseñado, pero es que es alucinante. El merchandising llevado al extremo.

lunes, 5 de diciembre de 2011

El otro Nueva York

Mi familia vino a verme el sábado por la tarde, mientras yo apuraba para ultimar los últimos proyectos y así poder pasar más tiempo con ellos. Pasamos la tarde en New Brunswick y los mandé se fueron ellos solos prontito a dormir. Porque al día siguiente nos íbamos ¡a Nueva York! 


Diez años después, y además eran visitantes exigentes, que no querían repetir nada. Si Ferrán hasta decía que le sobraban días allí (cuatro en total)... Por supuesto, nada de eso :-) Así que el domingo nos fuimos to the city, como dicen aquí. Cerquita de su hotel vimos que en Nueva York es facilísimo acabar con un arbolito de navidad natural en casa. Más que nada porque lo venden en mitad de la calle, y de todos los tamaños que quieras.

 

sábado, 26 de noviembre de 2011

Black Friday: una excusa para no dormir

Pues sí, de nuevo una noche corta... y unas ojeras bien grandes para empezar el último día en Miami. Y es que Manu se iba en un acto autosuicida a las 7 de la mañana, así que había que llevarlo aún más pronto al aeropuerto. Y para aprovechar el día, pero sin arriesgarnos a que la policía se diera cuenta de que íbamos seis en el coche al parar en el aeropuerto, Jose nos dejó en un centro comercial, donde... ¡ya había empezado el Black Friday!


viernes, 25 de noviembre de 2011

Un Thanksgiving medio norteamericano, medio cubano

El jueves, después de por fin dormir algo más, amanecimos ojerosos pero con muchas ganas de pasarlo bien. ¡Porque había llegado el día del pavo! O del no pavo, porque en principio lo celebrábamos solo nosotros y nadie sabía cómo hacer uno. Sin embargo, Olga la estratega ideó un plan para que una familia de locales nos acogiera:

Básicamente, se trataba de hablar con los anfitriones (bueno, realmente, con su madre) y contarle por mensaje de móvil que habíamos pensado hacer nosotros un pavo, y que si sabía cómo se hacía. La mujer, toda escandalizada, la llamó y le sugirió que, dado que lleva unas cuatro horas guisar el pavo, compráramos uno por ahí. Una vez ya había colado el anzuelo, Olga le comentó que era buena idea, que probablemente con un pavo y alguna tortilla española tendríamos comida suficiente.

Y coló, porque se ve que esa mujer adora las tortillas y lleva tiempo pidiendo una. Nada más oír eso, respondió que, puesto que íbamos a hacer eso, por qué no íbamos con todos nuestros bártulos a casa de su hija a cenar. Y que no nos olvidáramos tres tortillas y ensaladilla rusa. (Así, especificando el número y todo).


jueves, 24 de noviembre de 2011

Turisteando por Miami

El miércoles, habiendo dormido unas cuatro horas, Ari, Cristina y yo nos levantamos al mismo tiempo que Olga y Jose (y Manu y Sole, que tenían que devolver los coches) y nos fuimos con ellos a Florida International University, donde trabaja Olga como TA (teaching assistant). Allí descubrimos a los Tigers, el equipo de la universidad, y a su felina mascota:



miércoles, 23 de noviembre de 2011

Cayo Hueso: cerquita cerquita de Cuba

El lunes, al acabar las clases (y pelándome dos), me fui hacia el aeropuerto con cinco capas de ropa y una minimaleta repleta de camisetas de manga corta, pantalones cortos e incluso vestidos. ¡Vestidos! El destino prometía, y encima volver a ver a Olga, mi compañera del año pasado de Bollywood... :-) No cabía en mí de la emoción.

Afortunadamente, no hacía falta que nadie me llevara atada para que no saliera corriendo hacia la puerta de embarque...



martes, 22 de noviembre de 2011

Sky Mall: el mundo a tu alcance desde el avión

Como supongo que ya sabréis, me río muchísimo con y de los norteamericanos, especialmente con algunas de sus ocurrencias. Recuerdo que de pequeña teníamos en casa un libro con inventos estúpidos japoneses, tipo éste:

Fuente: geekets.com
 Bueno, pues el otro día en el avión me encontré el libro equivalente en norteamericano, solo que era una revista llamada Sky Mall que pretendía vender esos productos. Os dejo con la selección de los mejores.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Princeton: ciudad universitaria con mucha vida

El domingo, en un acto de rebeldía contra el reloj de arena que ya se acerca al final y de locura académica, organicé un viaje a Princeton, el pueblo que aloja esta universidad perteneciente a la Ivy League. Prácticamente todos los estudiantes internacionales han estado ya, y todos coincidían en que Princeton, en otoño, es imprescindible. Así que allá que me fui con Reiko y su amiga Michelle.


sábado, 19 de noviembre de 2011

La ONU vista desde un punto diferente

El viernes, después de mucho tiempo buscando el momento, reservé para hacer el tour de la ONU. Además, todo pintaba genial porque iba a quedar a comer con Xavi, el traductor, y por la tarde quizá podría ver a David, el corresponsal de EFE. Sin embargo, hasta que se hiciera la hora estadounidense de comer, tuve que buscarme algo que hacer. Y la guía filosofal decía que desde la Isla de Roosevelt hay unas vistas espectaculares de la ciudad. 


martes, 15 de noviembre de 2011

Mezclas: del NYC intelectual al más residencial

El domingo me fui con Vicente Iranzo a Nueva York. Nuestra primera parada fue una cafetería para que pudiera desayunar a gusto, y se pidió un combo de desayuno continental con tostadas. Creo que no os lo había dicho aún, pero a los norteamericanos les CHIFLA la mantequilla y lo untan todo con ella, hasta el pan. Y si no, mirad el color de las tostadas que le sacaron... Lo del borde no es creáis que es queso para untar, no, es más mantequilla.



lunes, 7 de noviembre de 2011

Perdidos en Nowhere

El domingo cambiaban la hora en Estados Unidos, una semana más tarde que en Europa, así que pudimos dormir nuestras 7 horitas y aún así salir pronto de la zona aeroportuaria de Toronto para hacer camino. Por delante nuestro, al menos nueve horas de coche.

En nuestro camino: miles de controles de policía. Según James se dedican a patrullar las autopistas y parar a todos los que van rápido.


domingo, 6 de noviembre de 2011

Torontontero

Llegar a Toronto en sí fue una aventura, pero lo conseguimos. Aunque para ello tuviéramos que esperar veinte minutos a un autobús, ir hasta la última parada y coger el metro. Nos fuimos a la zona de Yorkville, que nos habían dicho que era "el Greenwich Village" de Toronto, con mucho bar y tiendecitas. Miau miau miau miau. 

Al menos vimos el Royal Ontario Museum, este edificio tan bonito y me tomé un pumpkin spice hot chocolate, es decir, un chocolate calentito con sabor a calabaza. Como estamos en otoño, le ponen a todo calabaza... y ¡me encanta!