¿Y a qué viene esto, os preguntaréis? Pues viene a que el pasado 11 de marzo me enteré de que en la Ciudad de las Artes y las Ciencias se estaba rodando una escena de la superproducción bollywoodiense "Anna Bond", que además se ha grabado en Benidorm y Madrid, así que allí que me fui:
sábado, 10 de marzo de 2012
Bollywood en Valencia
¿Y a qué viene esto, os preguntaréis? Pues viene a que el pasado 11 de marzo me enteré de que en la Ciudad de las Artes y las Ciencias se estaba rodando una escena de la superproducción bollywoodiense "Anna Bond", que además se ha grabado en Benidorm y Madrid, así que allí que me fui:
lunes, 23 de enero de 2012
Llega el año del dragón
lunes, 16 de enero de 2012
Foguera de Sant Antoni
viernes, 16 de diciembre de 2011
Comida, comida, comida...
viernes, 25 de noviembre de 2011
Un Thanksgiving medio norteamericano, medio cubano
Básicamente, se trataba de hablar con los anfitriones (bueno, realmente, con su madre) y contarle por mensaje de móvil que habíamos pensado hacer nosotros un pavo, y que si sabía cómo se hacía. La mujer, toda escandalizada, la llamó y le sugirió que, dado que lleva unas cuatro horas guisar el pavo, compráramos uno por ahí. Una vez ya había colado el anzuelo, Olga le comentó que era buena idea, que probablemente con un pavo y alguna tortilla española tendríamos comida suficiente.
Y coló, porque se ve que esa mujer adora las tortillas y lleva tiempo pidiendo una. Nada más oír eso, respondió que, puesto que íbamos a hacer eso, por qué no íbamos con todos nuestros bártulos a casa de su hija a cenar. Y que no nos olvidáramos tres tortillas y ensaladilla rusa. (Así, especificando el número y todo).
jueves, 24 de noviembre de 2011
Turisteando por Miami
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Cayo Hueso: cerquita cerquita de Cuba
Afortunadamente, no hacía falta que nadie me llevara atada para que no saliera corriendo hacia la puerta de embarque...
domingo, 13 de noviembre de 2011
New Brunswick: qué ver, qué hacer
viernes, 11 de noviembre de 2011
Hafla: actuación de danza del vientre
martes, 1 de noviembre de 2011
Halloween en NYC
domingo, 30 de octubre de 2011
Primer día de nieve en New Brunswick
viernes, 28 de octubre de 2011
De calabazas y disfraces: arranca Halloween
sábado, 1 de octubre de 2011
Noche neoyorquina o sexo en público socialmente aceptado
lunes, 5 de septiembre de 2011
De pinceladas, deportes regionales y más pinceladas
- Peter (/Pira/ o /Pizza/), porque los australianos lo pronuncian así de raro. Sus padres son griegos y me está enseñando lo poquito que sabe -buenos días, buenas noches y vamos-.
- Chris, un noruego muy majo al que enseñamos español y cada día nos sorprende con sus yuxtaposiciones imposibles de palabras.
- Yo, pero ya me conocéis.
- Morna, una de mis compis de piso (la australiana). Salidora y habladora nata como yo, así que cuando nos juntamos... :-)
- Paroma, otra compi, de Inglaterra.
- Ju Hyeon, mi room-room mate, cuyo nombre me ha costado una eternidad retener y pronunciar de forma similar. Le escandalizan mis camisetas escotadas y vestidos, es graciosísima. Es con la que más se nota la distancia cultural (cultural gap). Hace un rato le he enseñado a cocinar pasta.
- Reiko, nuestra compañera de piso postiza porque la pobre, al vivir más lejos, tiene okupado nuestro sofá siempre que salimos. Ya tiene hasta cepillo de dientes en casa. Además, está aprendiendo español, así que "hola" si has conseguido llegar hasta aquí).
- Vicente, que estaba ansioso ya por salir por aquí (como si esto fuera la tele). Es el chico que se vino conmigo de Valencia y nos lo pasamos genial, muchas veces riéndonos de nosotros mismos cuando ninguno entendemos lo que dicen los nativos. Otras cuando, buscando una lámpara para su escritorio, me lo llevo a un anticuario (sin yo saberlo) y me da un ataque de risa al darme cuenta de dónde estamos y de que las únicas lámparas similares a lo que buscábamos eran las que utilizaban para iluminar las cosas que vendían. También
le estoy enseñandoha aprendido a hervir arroz, hacer tortilla de patatas, cocinar el tomate para hacer la salsa de la pasta,...
viernes, 2 de septiembre de 2011
Football game
viernes, 10 de julio de 2009
EL TIEMPO SE ME MUERE…
Y volvió el invierno, recordándonos que más nos vale estar metiditos en casa o en la biblio, estudiando, escribiendo Hausarbeiten, que el tiempo de fiesta ya pasó. Todos los días desde que empezó julio llueve varias veces. Primero hace sol y luego se nubla poco a poco. De repente, empieza a soplar una suave brisa, y luego llega el viento. Y entonces, en cuestión de un segundo, empieza el diluvio. Porque aquí no llueve mucho rato, no, pero llueve una barbaridad. Lo justito para que si te pilla sin paraguas te dé igual llegar rápido que lento, porque empapada ya estás.
Pero antes del frío –y durante la época de diluvios-, vino Arantxa de visita a Mainz. Y de nuevo se repite la misma historia: la visitante de vacaciones, con ganas de comerse el mundo, y la local con una cantidad de trabajos que hacer que asustarían hasta a los ratones de biblioteca. Así que hubo que buscar el término medio…
Durante la visita tuvo lugar, por ejemplo, la excursión que he organizado durante este cuatrimestre. Bajo el tema “Americanos en Rheinland-Pfalz” nos fuimos de turismo autobusero a Kaiserslautern y a Ramstein. Y literalmente no bajamos del autobús más que veinte minutos al lado de un Burger King y para entrar en un museo que estaba aún en construcción. Y menos mal, porque por aquel entonces todavía era verano y mi abanico causaba sensación entre los alemanes. Era sacarlo y notar como la gente se apretujaba a mi alrededor para respirar un poquito de aire.
Así que pasé diez horas subida a un autobús viendo cuántos cuarteles militares hay en las dos ciudades, donde hay censados más ciudadanos americanos que alemanes. Ni siquiera durante los trayectos pudimos descansar, porque nos pusieron una película y tuvimos que escuchar dos exposiciones orales. Eso sí, hubo muchas risas con el maître de plaisir, un amigo mío francés, que con su alemán medio macarrónico supo encandilar a todo el autobús (y con las botellas de vino francés que habíamos envuelto, también).
Al día siguiente nos fuimos Arantxa, Sebastián y yo a Trier, la ciudad más antigua de toda Alemania. Asustados por los truenos que se oían (y no precisamente lejos) fuimos conociendo la ciudad. Sebas y yo nos colamos en las termas imperiales pegándonos a un grupo escolar al que le sacábamos al menos cinco años, y nos dimos una vuelta por los pasadizos.
Fue salir y comenzar el diluvio que llevábamos ya un rato esperando. Solo que éste no paraba. Al final nos decantamos por resguardarnos en un café al abrigo de unos pasteles de chocolate y queso, y así esperamos a que amainara la tormenta. Luego aún nos dio tiempo a pegarnos un pateo tremendo para ver un anfiteatro, un puente romano demasiado normal y la casa en la que nació Karl Marx.
El sábado nos fuimos a hacer turismo local por Mainz y nos reprimimos las ganas de comer queso hasta llegar al barco de Mainz-Kastel, situado al otro lado del Rin. Y el puente se hace muy largo cuando lo recorres hambrienta y sin saber si el restaurante está abierto. Al final nos salió genial: comimos en la cubierta del barco, descalzas, con las piernas apoyadas en sillas, y con viento fresquito soplando (y eso ese día se agradecía). Qué bonito comer con la silueta del Dom de fondo y con la graciosa playita sin acceso al mar que estos alemanetes se han montado…
Y ese día nos esperaba el plato fuerte de la visita. Llevábamos mucho tiempo planeándolo y al final nos decidimos a organizar la gran….tatatatachán… Fiesta Latina. Tres españolas y tres colombianos, una combinación perfecta para una fiesta así. Solo diré que cumplimos con el típico estereotipo de impuntuales: la primera invitada llegó media hora tarde y aún tardamos media hora más en tener música.
Pero con la música empezó la fiesta de verdad: bailamos la Macarena, la lambada, salsa con Santiago (mi pareja de baile colombiana favorita a partir de ahora), etc. Además, algunos respondieron a la llamada de “vístete de latino”, y nos reímos muchísimo con las diferentes interpretaciones del concepto. Además, un alemán me sacó a bailar el Knotentanz o baile de los nudos, un supuesto baile alemán (aunque no sé aún si es verdad).
La pobre Arantxa se despidió pronto por culpa de la rodilla y de los pateos que nos habíamos pegado los últimos días, pero al menos no vivió el final amargo de la fiesta, cuando la cámara de Sophie desapareció.
Y el último día, de tranquis por la mañana y por la tarde nos fuimos con los colombis la Rin, al cumple del maître de plaisir de la excursión. Seguimos aprendiendo las diferencias idiomáticas entre el español y el colombiano y acabamos con un buen heladito en Schillerplatz.
Ahora de nuevo a la dura realidad: la lluvia, el granizo espontáneo, el frío, los trabajos y las pocas ganas de estudiar se juntan. El tiempo se nos muere lentamente…
Hoy, hace un año, estaba en busca de El Dorado…



