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sábado, 10 de marzo de 2012

Bollywood en Valencia

El bollywood es un estilo musical que, poco a poco, ha ido ganando adeptos en todo el mundo. Caracterizado por sus números musicales, que además suelen transcurrir en varias ciudades de todo el mundo, es un ejemplo claro de la cultura india, a la que le encantan los colores alegres, la sensualidad de una sonrisa o una mirada (nunca se ve un beso, pero sí mucho coqueteo,...), los estribillos pegadizos,...

¿Y a qué viene esto, os preguntaréis? Pues viene a que el pasado 11 de marzo me enteré de que en la Ciudad de las Artes y las Ciencias se estaba rodando una escena de la superproducción bollywoodiense "Anna Bond", que además se ha grabado en Benidorm y Madrid, así que allí que me fui:


lunes, 23 de enero de 2012

Llega el año del dragón

El Instituto Confucio de la Universitat de València ha organizado, por primera vez desde que llegó aquí, la celebración del año nuevo chino, que hoy empezamos. En la calle Pelayo, que ya de por si está llena de comercios chinos, al sonido de platillos y bañados en confeti, unos pocos chinos y unos muchos españoles disfrutamos de la celebración:


lunes, 16 de enero de 2012

Foguera de Sant Antoni

Como sé que ésta será una entrada que enorgullecerá mucho a Pablo, y además se trata de enfatizar lo grande, bonita y presiosa que es la hoguera de Sant Antoni de Canals, LA MÁS GRANDE DEL MUNDO, voy a poner las fotos bien grandes.


viernes, 16 de diciembre de 2011

Comida, comida, comida...

El otro día en clase uno de mis profesores mencionó que el día anterior había ido a comer a la cadena Cheesecake Factory y que había sido toda una experiencia que, antes de volverme a España, debía probar. Investigué dónde quedaba el más cercano (40 minutos en bus, ni en NYC hay) y Patricia, de mi clase de Interpretación, rápidamente se apuntó al plan. Así que el viernes, con pocas horas de sueño, nos fuimos a Menlo Park a comer.


viernes, 25 de noviembre de 2011

Un Thanksgiving medio norteamericano, medio cubano

El jueves, después de por fin dormir algo más, amanecimos ojerosos pero con muchas ganas de pasarlo bien. ¡Porque había llegado el día del pavo! O del no pavo, porque en principio lo celebrábamos solo nosotros y nadie sabía cómo hacer uno. Sin embargo, Olga la estratega ideó un plan para que una familia de locales nos acogiera:

Básicamente, se trataba de hablar con los anfitriones (bueno, realmente, con su madre) y contarle por mensaje de móvil que habíamos pensado hacer nosotros un pavo, y que si sabía cómo se hacía. La mujer, toda escandalizada, la llamó y le sugirió que, dado que lleva unas cuatro horas guisar el pavo, compráramos uno por ahí. Una vez ya había colado el anzuelo, Olga le comentó que era buena idea, que probablemente con un pavo y alguna tortilla española tendríamos comida suficiente.

Y coló, porque se ve que esa mujer adora las tortillas y lleva tiempo pidiendo una. Nada más oír eso, respondió que, puesto que íbamos a hacer eso, por qué no íbamos con todos nuestros bártulos a casa de su hija a cenar. Y que no nos olvidáramos tres tortillas y ensaladilla rusa. (Así, especificando el número y todo).


jueves, 24 de noviembre de 2011

Turisteando por Miami

El miércoles, habiendo dormido unas cuatro horas, Ari, Cristina y yo nos levantamos al mismo tiempo que Olga y Jose (y Manu y Sole, que tenían que devolver los coches) y nos fuimos con ellos a Florida International University, donde trabaja Olga como TA (teaching assistant). Allí descubrimos a los Tigers, el equipo de la universidad, y a su felina mascota:



miércoles, 23 de noviembre de 2011

Cayo Hueso: cerquita cerquita de Cuba

El lunes, al acabar las clases (y pelándome dos), me fui hacia el aeropuerto con cinco capas de ropa y una minimaleta repleta de camisetas de manga corta, pantalones cortos e incluso vestidos. ¡Vestidos! El destino prometía, y encima volver a ver a Olga, mi compañera del año pasado de Bollywood... :-) No cabía en mí de la emoción.

Afortunadamente, no hacía falta que nadie me llevara atada para que no saliera corriendo hacia la puerta de embarque...



domingo, 13 de noviembre de 2011

New Brunswick: qué ver, qué hacer

El sábado se vino Vicente Iranzo, compañero de clase de Traducción e Interpretación, a New Brunswick. Está viviendo en Vermont, al norte, casi en Canadá, y cuando se agobia de tanto frío y paisajes preciosos en otoño, se viene a Nueva York, como la vez pasada, cuando me lo encontré en un Mc Donald´s a las cinco de la madrugada. Solo que esta vez decidimos quedar y no dejarlo todo a la suerte, y además vernos en New Brunswick.

Así que me lo llevé a College Avenue, para enseñarle mi campus. Ahora en otoño está precioso, y eso que en mi opinión hay otro campus más bonito aún, el de Cook/Douglass, donde están la granja y las canastas para jugar al frisbee. ¿A que es bonito?


viernes, 11 de noviembre de 2011

Hafla: actuación de danza del vientre

Como muchos ya sabéis, mi intención de formar parte de alguno de los cuatro equipos de Bollywood de Rutgers se vio tremendamente frustrada durante los try-outs (pruebas de acceso), así que decidí probar con la danza del vientre. Me cogieron, y desde entonces todos los domingos me reúno con el resto de la troupe y practicamos una canción.

Ayer celebramos la hafla (fiesta en árabe), y actuamos:



El vídeo es cortesía de Morna, que, junto con Mary y Vicente, vino a verme. Ju Hyeon, la pobre, llegó en los últimos dos minutos y, como yo estaba en la última fila en una esquina, no me vio.

martes, 1 de noviembre de 2011

Halloween en NYC

Mi primer Halloween en Estados Unidos. Cuando salí de RockOff Hall, en el mostrador de seguridad había un cesto con chocolatinas que decía “Treat or Trick”. Lo mismo se repitió en cada edificio de la universidad al que iba, pero lo curioso es que en vez de tener caramelos, lo que ofrecían eran barritas de chocolate tipo Mars, Snicker o incluso M&M´s. 

Después de la que cayó el sábado, cuando el lunes fuimos a clase todo estaba blanco. Además, como el domingo había hecho sol, todo se estaba descongelando y todas las carreteras, aceras e incluso las entradas de los edificios. Llevar botas de agua es imprescindible, porque a veces para subir a los buses necesitas meter los pies en un charco de casi un palmo de profundidad.



domingo, 30 de octubre de 2011

Primer día de nieve en New Brunswick

Habían avisado que el sábado, quizás, nevaba un poco, pero yo creo que ninguno de los estudiantes internacionales nos lo tomamos muy en serio. Cuando nos levantamos llovía, y a los cinco minutos vimos caer los primeros copos. Claro que no cuajaba... o espera, ¡sí, sí, sí se queda!

Morna estaba muy emocionada, porque era la primera vez que veía nevar, e insistía en que saliéramos de casa corriendo. Así que la primera foto del post de hoy es para ella:


viernes, 28 de octubre de 2011

De calabazas y disfraces: arranca Halloween

Halloween, eso ya se sabía, quedaba a la vuelta de la esquina. Había llovido mucho desde que vi la primera calabaza (de verdad había llovido mucho), y desde entonces había notado cómo cada vez más escaparates de tiendas se ponían de gala para la ocasión, cómo cada vez había más calabazas en las puertas de las casas, etc. ¡Si hasta teníamos dos pequeñas en RockOff Hall!

Así que cuando vi que la universidad organizaba una actividad para que los estudiantes talláramos nuestras propias calabazas, me fui para allá corriendo. Iba a ser una actividad al aire libre, con concursos, bebidas otoñales (el pumpkin spice está buenísimo) y demás, pero, como he dicho, llovía, así que llevaron todas las calabazas al Rutgers Student Center, un centro donde hay restaurantes, salones para descansar y alguna que otra aula.



sábado, 1 de octubre de 2011

Noche neoyorquina o sexo en público socialmente aceptado

Anoche era la gran noche,había llegado el 30-S, el día en que nos íbamos a Pachá (Pasha´s en inglés) a disfrutar por fin de la noche neoyorquina y a ver a Will.I.Am, el DJ de esa noche y también integrante del grupo Black Eyed Pea. Íbamos a ser al menos siete, pero los profesores de todas las carreras decidieron arruinarnos el plan programando exámenes varios para la semana que viene, así que al final nos fuimos a la aventura Morna, Reiko y yo.

Después de pasar un día de lo más tranquilito para no estar cansadas, nos fuimos en bus hacia NYC sobre las 6. La idea era ir a la Morgan Library, que los viernes es gratis de 7-9 pm, pero había tantísimo tráfico que para cuando llegamos ya no nos valía la pena.


lunes, 5 de septiembre de 2011

De pinceladas, deportes regionales y más pinceladas

Una semana más tarde, voy a seguir enseñándoos cosas sobre la ciudad donde vivo ahora y mi nueva uni, Rutgers. En la primera tenemos a mis amigos, cuando estábamos esperando a ir a Menlo Park, un centro comercial cercano (1h en bus). En la foto aparecemos, de derecha a izquierda, 

  • Peter (/Pira/ o /Pizza/), porque los australianos lo pronuncian así de raro. Sus padres son griegos y me está enseñando lo poquito que sabe -buenos días, buenas noches y vamos-.
  • Chris, un noruego muy majo al que enseñamos español y cada día nos sorprende con sus yuxtaposiciones imposibles de palabras.
  • Yo, pero ya me conocéis.
  • Morna, una de mis compis de piso (la australiana). Salidora y habladora nata como yo, así que cuando nos juntamos... :-)
  • Paroma, otra compi, de Inglaterra.
  • Ju Hyeon, mi room-room mate, cuyo nombre me ha costado una eternidad retener y pronunciar de forma similar. Le escandalizan mis camisetas escotadas y vestidos, es graciosísima. Es con la que más se nota la distancia cultural (cultural gap). Hace un rato le he enseñado a cocinar pasta.
  • Reiko, nuestra compañera de piso postiza porque la pobre, al vivir más lejos, tiene okupado nuestro sofá siempre que salimos. Ya tiene hasta cepillo de dientes en casa. Además, está aprendiendo español, así que "hola" si has conseguido llegar hasta aquí).
  • Vicente, que estaba ansioso ya por salir por aquí (como si esto fuera la tele). Es el chico que se vino conmigo de Valencia y nos lo pasamos genial, muchas veces riéndonos de nosotros mismos cuando ninguno entendemos lo que dicen los nativos. Otras cuando, buscando una lámpara para su escritorio, me lo llevo a un anticuario (sin yo saberlo) y me da un ataque de risa al darme cuenta de dónde estamos y de que las únicas lámparas similares a lo que buscábamos eran las que utilizaban para iluminar las cosas que vendían. También le estoy enseñando ha aprendido a hervir arroz, hacer tortilla de patatas, cocinar el tomate para hacer la salsa de la pasta,...

viernes, 2 de septiembre de 2011

Football game


Pues sí. No había mejor manera de empezar el curso que con un partido de fútbol, y todo el mismo día. La verdad es que en el campus, por la mañana, se notaba algo en el ambiente. Mucho rojo, mucha sonrisa, ... y mucha cola para recoger la camiseta gratis que nos regalaban a todos los estudiantes. Yo aún tuve suerte, que entre dos clases me pude escapar, pero otros se quedaron sin (de momento).

Nos fuimos, dispuestos a darlo todo, hacia el estadio de fútbol de Rutgers (High Point Solutions Stadium desde que se vendieron, según lo que me comentó un profe esa misma mañana en clase). No hay que pensar en el campus de deportes de la UV, no. Hablo de un estadio, con capacidad para 56.000 personas. Y tampoco hablo de un partidillo entre amigos, el football está tan consolidado que se retransmiten por la tele hasta los partidos interuniversitarios.

Como éste: Rutgers vs. North Carolina.

Nada más llegar al estadio, empezamos a ver que no se trataba siquiera de algo similar al fútbol español. En los alrededores del Mestalla la gente no hace barbacoas, improvisa fiestas y pone a los chiquillos a lanzarse balones:

viernes, 10 de julio de 2009

EL TIEMPO SE ME MUERE…

Y volvió el invierno, recordándonos que más nos vale estar metiditos en casa o en la biblio, estudiando, escribiendo Hausarbeiten, que el tiempo de fiesta ya pasó. Todos los días desde que empezó julio llueve varias veces. Primero hace sol y luego se nubla poco a poco. De repente, empieza a soplar una suave brisa, y luego llega el viento. Y entonces, en cuestión de un segundo, empieza el diluvio. Porque aquí no llueve mucho rato, no, pero llueve una barbaridad. Lo justito para que si te pilla sin paraguas te dé igual llegar rápido que lento, porque empapada ya estás.

Pero antes del frío –y durante la época de diluvios-, vino Arantxa de visita a Mainz. Y de nuevo se repite la misma historia: la visitante de vacaciones, con ganas de comerse el mundo, y la local con una cantidad de trabajos que hacer que asustarían hasta a los ratones de biblioteca. Así que hubo que buscar el término medio…

Durante la visita tuvo lugar, por ejemplo, la excursión que he organizado durante este cuatrimestre. Bajo el tema “Americanos en Rheinland-Pfalz” nos fuimos de turismo autobusero a Kaiserslautern y a Ramstein. Y literalmente no bajamos del autobús más que veinte minutos al lado de un Burger King y para entrar en un museo que estaba aún en construcción. Y menos mal, porque por aquel entonces todavía era verano y mi abanico causaba sensación entre los alemanes. Era sacarlo y notar como la gente se apretujaba a mi alrededor para respirar un poquito de aire.

Así que pasé diez horas subida a un autobús viendo cuántos cuarteles militares hay en las dos ciudades, donde hay censados más ciudadanos americanos que alemanes. Ni siquiera durante los trayectos pudimos descansar, porque nos pusieron una película y tuvimos que escuchar dos exposiciones orales. Eso sí, hubo muchas risas con el maître de plaisir, un amigo mío francés, que con su alemán medio macarrónico supo encandilar a todo el autobús (y con las botellas de vino francés que habíamos envuelto, también).


Al día siguiente nos fuimos Arantxa, Sebastián y yo a Trier, la ciudad más antigua de toda Alemania. Asustados por los truenos que se oían (y no precisamente lejos) fuimos conociendo la ciudad. Sebas y yo nos colamos en las termas imperiales pegándonos a un grupo escolar al que le sacábamos al menos cinco años, y nos dimos una vuelta por los pasadizos.





Fue salir y comenzar el diluvio que llevábamos ya un rato esperando. Solo que éste no paraba. Al final nos decantamos por resguardarnos en un café al abrigo de unos pasteles de chocolate y queso, y así esperamos a que amainara la tormenta. Luego aún nos dio tiempo a pegarnos un pateo tremendo para ver un anfiteatro, un puente romano demasiado normal y la casa en la que nació Karl Marx.




El sábado nos fuimos a hacer turismo local por Mainz y nos reprimimos las ganas de comer queso hasta llegar al barco de Mainz-Kastel, situado al otro lado del Rin. Y el puente se hace muy largo cuando lo recorres hambrienta y sin saber si el restaurante está abierto. Al final nos salió genial: comimos en la cubierta del barco, descalzas, con las piernas apoyadas en sillas, y con viento fresquito soplando (y eso ese día se agradecía). Qué bonito comer con la silueta del Dom de fondo y con la graciosa playita sin acceso al mar que estos alemanetes se han montado…




Y ese día nos esperaba el plato fuerte de la visita. Llevábamos mucho tiempo planeándolo y al final nos decidimos a organizar la gran….tatatatachán… Fiesta Latina. Tres españolas y tres colombianos, una combinación perfecta para una fiesta así. Solo diré que cumplimos con el típico estereotipo de impuntuales: la primera invitada llegó media hora tarde y aún tardamos media hora más en tener música.

Pero con la música empezó la fiesta de verdad: bailamos la Macarena, la lambada, salsa con Santiago (mi pareja de baile colombiana favorita a partir de ahora), etc. Además, algunos respondieron a la llamada de “vístete de latino”, y nos reímos muchísimo con las diferentes interpretaciones del concepto. Además, un alemán me sacó a bailar el Knotentanz o baile de los nudos, un supuesto baile alemán (aunque no sé aún si es verdad).





La pobre Arantxa se despidió pronto por culpa de la rodilla y de los pateos que nos habíamos pegado los últimos días, pero al menos no vivió el final amargo de la fiesta, cuando la cámara de Sophie desapareció.

Y el último día, de tranquis por la mañana y por la tarde nos fuimos con los colombis la Rin, al cumple del maître de plaisir de la excursión. Seguimos aprendiendo las diferencias idiomáticas entre el español y el colombiano y acabamos con un buen heladito en Schillerplatz.

Ahora de nuevo a la dura realidad: la lluvia, el granizo espontáneo, el frío, los trabajos y las pocas ganas de estudiar se juntan. El tiempo se nos muere lentamente…




Hoy, hace un año, estaba en busca de El Dorado…