Pues sí. No había mejor manera de empezar el curso que con un partido de fútbol, y todo el mismo día. La verdad es que en el campus, por la mañana, se notaba algo en el ambiente. Mucho rojo, mucha sonrisa, ... y mucha cola para recoger la camiseta gratis que nos regalaban a todos los estudiantes. Yo aún tuve suerte, que entre dos clases me pude escapar, pero otros se quedaron sin (de momento).
Nos fuimos, dispuestos a darlo todo, hacia el estadio de fútbol de Rutgers (High Point Solutions Stadium desde que se vendieron, según lo que me comentó un profe esa misma mañana en clase). No hay que pensar en el campus de deportes de la UV, no. Hablo de un estadio, con capacidad para 56.000 personas. Y tampoco hablo de un partidillo entre amigos, el football está tan consolidado que se retransmiten por la tele hasta los partidos interuniversitarios.
Como éste: Rutgers vs. North Carolina.
Nada más llegar al estadio, empezamos a ver que no se trataba siquiera de algo similar al fútbol español. En los alrededores del Mestalla la gente no hace barbacoas, improvisa fiestas y pone a los chiquillos a lanzarse balones: